JEREZ. Con un poema de Antonio Machado adaptado a música, nos recibió el madrileño Hilario Camacho el sábado pasado en nuestro teatro. Como si aventurara que el día estaría pasado por agua, nos interpretó un precioso tema en el que musicaba un poema del sevillano donde decía "Desgarrada la nube, el arco iris brillando ya en el cielo...". Una bella canción que forma parte de su repertorio "histórico".

Con aire desenfadado y tremendamente comunicativo, el cantautor nos regaló en su nueva puesta en escena una veintena de canciones de distinto tiempo y lugar. Así, fue entretejiendo temas de sus primeros tiempos, los más conocidos de su repertorio, con los nuevos, convirtiéndose en una revisión muy actual de su temario musical.

La vida discográfica de este cantautor ha sido un tanto sinuosa, de ahí que su promoción a nivel de radio y tv haya sido desigual. Podríamos decir que la obra de Hilario Camacho se ha conocido más y mejor por el boca a boca que a través de los medios.

No ha sido, ni es un cantautor al uso, su obra está llena de canciones que hablan de lo cotidiano, del desamor, de la ansiedad que crea la gran ciudad; en muchos casos su obra se llena de intimidad.

La obra del intérprete de "Los cuatro luceros", se caracteriza por dos etapas: la primera que abarca sus primeros tres registros discográficos; una de transición a partir del cuarto, donde se va produciendo un cambio que se materializa cuando una de sus canciones sirve de banda sonora para una serie de tv en la década de los ochenta, interpretada por Alfredo Landa y que tenía por título"Tristeza de amor". Desde entonces, en esta segunda etapa, su presencia en el mundo de la discografía se hace más patente, pero a decir verdad aún no tiene el espacio que se merece en los medios.