Ese recuerdo empezó
a acompañarme cuando escuchaba las canciones que me gustaban,
"Diana" " de Paul Anka, "The Young Ones"
con Cliff Richard y los Shadows o "King Creole" de Elvis,
que me ponía como una moto, y también me gustaba "El
reloj" de Lucho Gatica. Un día vi una girarra solitaria
en un escaparate, la primera vez aque veía parecida a las
de las portadas de los discos. Era una EKO y estaba en una tienda
que se llamaba Garrido en Valverde esquina a Desengaño. Nunca
pude tenerla pero la deseé y me motivó tanto como
la Rhonda Fleming. Aquel escaparate me atraía con un imán
y con el que soñé tanto tiempo es ahora un Sex Shop.
Empezaron a llegar también los Juke-box.
Grandes máquinas, muy atractivas y con muchos discos en las
boleras el Juke-box era la estrella. Como yo vivía en la
Calle Fuencarral, desde los Billares Sandoval, me dejaba caer hacia
las seis de la tarde por la Bolera de Bilbao porque allí
iban las chicas y al lado de aquella Sinfonóla llena de luces,
entre miradas, roces y besos robados escuché por primera
vez a los Beatles cantando "Twist & Shout", a Bob
Dylan con "Like A Rolling Stone" y a los Rolling versioneando
"Time Is On My Side".
También cinocí más tarde
la Calle Ballesta. De todos los locales había uno, el TÚ
Y YO, que tenía una orquestilla con tres músicos y
que a mí me parecían muy graciosos, tocando tan serios
en ese ambiente a media luz y lleno de aromas entre ambientador,
perfume barato y azucar de caramelo.
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